"¿Quién de vosotros es sabio y entendido? "Muestre por su buen trato sus obras en mansedumbre de sabiduría." (Santiago 3:13)

Dios, en toda su Palabra, nos orienta a buscar sabiduría y entendimiento sobre su Reino. Cuando somos sabios y entendidos sobre lo que el Señor tiene para nosotros, comprendemos mejor a las personas y nos relacionamos mejor con todos. Y aun ante los desafíos en las relaciones, logramos vencer las adversidades y orientar sin ofender, cuando sea necesario.

Muchos cristianos han dejado la presencia de Dios a causa de las ofensas que ocurren entre hermanos. La ofensa es la flecha más letal para destruir a una persona y traer mala gestión de la relación. Hay muchas maneras de ofender: Por palabras, actitudes, deshonra, desprecio, desconfianza, o por agresiones físicas, éticas, morales. Y en días de internet, cada vez más las personas, de forma cobarde, se han utilizado de ese canal para ofender a los más cercanos.

Pero, y tú, cuánto has buscado ser sabio y entendido y vencer barreras, limitaciones en el alma y las ofensas, de las cuales nadie está exento? Los niveles de carácter se revelan al abrir la boca de cada hijo de Dios. Por nuestras palabras y actitudes, mostramos quiénes somos o quién no somos. Necesitamos ser comedidos y siempre utilizar la línea de respeto con nuestro hermano.

Buen trato

El apóstol Santiago dice que quien es sabio y entendido debe mostrarlo en su buen trato. ¿Qué quiere decir esto? Que no es sólo hablar, es hacer, es actuar de forma sabia y entendida hacia las personas. Por lo tanto, venza la debilidad de responder al otro con una ofensa personal. No pienses: "Como él me hizo, voy a hacer con él". Esto no es sabiduría y entendimiento, sino venganza.

Un hijo de Dios sabio y entendido, responde a las ofensas en el diálogo y no ofendiendo. Las ofensas sólo sirven para lastimar a las personas. Tenemos que ser lo suficientemente maduros para saber cuándo una palabra está siendo dirigida a nosotros o a terceros. La mejor manera de prevenir contra los insultos es, discretamente, ir saliendo de esos ambientes tóxicos, si ayuda y ayuda a otros. La Biblia dice: “Echa fuera al burlón, y saldrá la contienda, Y cesará el pleito y la afrenta”. (Proverbios 22:10)

El buen trato te protege de las ofensas. Ofendidos no producimos. Es como si una flecha certera golpeara el blanco. Hoy, todos hemos tratado con una generación de ofendidos, tanto en el ámbito de la casa y en el reducto del discipulado. Ya fuimos considerados la generación del mi-mi-mí, todo es ofensa. Pero nosotros, como ciudadanos del Reino, que nacieron de nuevo, tenemos que hacer la diferencia.

Si existe una generación de ofendidos, vamos a crear la cultura del Reino de sabiduría y entendimiento, usando el buen trato a través de actitudes que respaldan nuestro nuevo nacimiento. Podemos ganar el respeto y la manipulación emocional de alguna ofensiva y cumplir con el verso que dice: “Oídme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus ultrajes”. (Isaías 51: 7)

Nuestra percepción de valores debe ser aguda, incluso para saber lo que está mal en nuestro carácter. ¡Vamos allá! Si usted se siente ofendido, el paso de la curación debe ser suyo, haciendo dos cosas:

1. Busque ayuda del discipulador. La orientación nunca es demasiado. Y si te sientes herido, tienes que sacar esa pena del corazón, pues los heridos no logran éxito en sus conquistas. La pena es una estrategia del adversario para matar su éxito.

2. Si es posible, conserva relaciones con quien te lastimó. Para tu bienestar, busca sabiamente a la persona, para que usted se sienta mejor. Ignorar el problema no significa que dejó de existir. Hacer estas cosas será salud para su alma y, con certeza, vida para su espíritu.

Vivir bien es una dádiva, por eso, necesitamos ser heraldos de nuestra salud y atalayas del alma sana. No pare en el camino, porque las personas sin sabiduría y entendimiento te hirieron. No permita que la enfermedad de alguien sea mayor que los objetivos que usted tiene en el Reino. Manténgase sano y avance hacia sus logros. "Por eso, por amor de Cristo, me regocijo en las debilidades, en las ofensas, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias. Pues, cuando soy débil, es que soy fuerte. " (II Corintios 12:10)

Somos hombres y mujeres de fe, por lo tanto, cuando nos encontremos, tratémonos unos a otros en amor, ese es un deber cristiano y una actitud de educación. Así, vamos a construir un universo mejor evitando esas flechas que destruyen a las personas y afectan las relaciones, desde los familiares y los más sanos en el campo de la amistad. "Algunas veces ustedes fueron expuestos a ofensas y tribulaciones; en otras ocasiones se hace solidario con los así tratados. "(Hebreo 10:33) . Entonces, nuestra sabiduría y nuestro entendimiento resultan en solidaridad. Y la solidaridad es un beneficio para nosotros mismos y la salud emocional de supervivencia en la vida cotidiana. ¡Viva bien y con mucha salud. !

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Plano de Leitura Bíblica

09 Dez
Jó 11
Miqueias 7 
Tiago 3 e 4
10 Dez
Jó 12
Naum 1 e 2
Tiago 5
11 Dez
Jó 13
Naum 3
I Pedro 1
12 Dez
Jó 14
Habacuque 1
I Pedro 2
13 Dez
Jó 15
Habacuque 2
I Pedro 3 a 5
14 Dez
Jó 16 e 17
Habacuque 3
II Pe 1 e 2
15 Dez
Jó 18 e 19
Sofonias 1 
II Pe 3