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“Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan.” Mateos 11:12
La Guerra espiritual es una conquista de autoridad. Solamente se apodera del Reino de los cielos quien se esfuerza. No es un esfuerzo natural. La Biblia no nos enseña y ni nos incentiva a un esfuerzo natural, mas nos ministra sobre un esfuerzo sobrenatural.
Esta semana veremos, en esta última parte de este estudio, como podemos detener al diablo y avanzar en el Reino utilizando las estrategias que están disponibles para los hijos de Dios.
Detener al diablo y avanzar con el Reino
Precisamos de una estrategia para parar al enemigo, porque si no él nos para. Estamos en el tiempo del cáliz de la ira de Dios contra el enemigo. El Señor quebrará grillones, abrirá portones, cadenas y saldremos libres, corriendo, porque es tiempo de victoria y aquel que no se avergüenza será avergonzado por nosotros. Usaremos las estrategias que el Reino nos proporciona como:
1. Ordenar con autoridad profética
Cuando el Reino entro en nosotros, nos devolvió la autoridad profética ¡Úsela! Jesús dice que debemos ordenar y gritar que el Reino de Dios llegó. Cuando usted utiliza la autoridad profética, autentica el Reino y las puertas del infierno no prevalecen. La puerta del cielo es su corazón. Jesús dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo. (Apoc 3:20) Mas la puerta del infierno está en el mismo lugar. Cuando una persona está con el corazón preso, es porque ahí existen cadenas del infierno. Cuando usted predica la palabra, anuncia el Reino, las cadenas se rompen, las puertas del infierno no prevalecen y el Reino de Dios hace morada en su corazón.
2. Tomar posesión de territorio, ungiéndolo
Cuando se unge a un apóstol, un profeta, un evangelista, un pastor, un Maestro, un sacerdote, un líder de célula, se delega a él una autoridad territorial. Estamos diciendo que, como autoridad espiritual, delegamos a alguien la misma unción.
Unja su casa tomando posesión de territorio que Dios confió a usted. No espere. No espere por el pastor. El mejor pastor para hacer eso es usted mismo. Reciba y ejerza la autoridad que Dios le dio, porque usted hace parte de una generación sacerdotal. “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable..” 1Pedro 2:9
El Sacerdote unge y proclama para tomar posesión, curar y libertar, todo debajo la palabra de Dios liberada por el profeta. Dios quiere entregar un territorio nuevo. Usted como sacerdote, debe ungir y tomar posesión. Usted debe ungir su casa, sus hijos, para conquistar todo lo que Dios dará para ustedes.
3. Cercar la Tierra por largura y anchura
En Génesis 13, Dios manda a Abraham a medir la tierra por largura y anchura, porque Dios daría aquella tierra para Abraham. Debemos hacer lo mismo. Pida a Dios la estrategia para la conquista. Sepa cuantos kilómetros Dios le entregará. Ninguna obra del diablo podrá quedar en pie en su vida y ni en su familia; tome todo por derecho de herencia y posesión, por derecho en la Cruz del Calvario.
4. Proclamar la fe en la conquista de territorio
Si usted no ejercita, no activa su fe, ¿cómo podrá conquistar? Abraham solamente conquisto y midió la tierra por largura y anchura porque era un hombre de fe. Proclame lo que usted quiera. Anuncie sus sueños, publique en el Reino del espíritu y comience a confesar, porque Dios comenzará a entregarle territorios nuevos.
Dios es un Dios responsable. Él solamente le entregará ese territorio si usted ya tuviese conquistado todo lo que estamos proclamando. Algunos no avanzaron nada aun porque no consiguieron avanzar el primer plano. Entonces, usted que aun no consiguió, deberá primero conquistar lo que ya Dios ya le propuso, para después conquistar lo que está por venir. Y no quede preso al pasado. Salga de Gilgal, entre en Bet -El, atraviese el Jordán, venza los muros de Jericó y reciba la porción doblada.
5. Tomar posesión de la heredad que le pertenece
Sepa lo que es suyo, Dios no mandará a usted a conquistar lo que es de otros. Sepa que eso todo es exactamente nada delante de lo que Dios le dará. Y esa conquista será conseguida con autoridad.
¡Es tiempo de conquista! El Señor nos escogió para ser conquistadores de autoridad. Eso es nuestra meta en el Reino después de la salvación. Por tanto, no seremos menos de lo que Dios designo para que nos fuésemos. En la confianza de que nuestro Padre es por nosotros, sabemos que nadie nos podrá detener en todos los días de nuestra vida. |