"... y seréis mis testigos, tanto en Jerusalén, como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra!" (Hechos 1: 8)

El llamado que recibimos de Dios es de alta responsabilidad. La verdad es que muchas veces ni nos damos cuenta del privilegio de ser seleccionados por el Cielo para representar la Presencia de Dios en la Tierra. Pero para los que entienden esta realidad y creen en esa verdad de la vocación, el éxito es cierto.

El Señor nos ha mostrado que Su mano de poder y Su brazo fuerte nos han sostenido. El líder no es un linaje común, pues los hijos de Dios son un linaje elegido, pero algunos, a causa de las crisis, subestiman el llamado y no asimilan cuán honrados por Dios. Claro que el llamado no elimina nuestra humanidad, sino que trabaja en el hombre interior, y nos hace santificados por los que servimos, por causa de Dios.

¿Recuerdan lo que Jesús dijo? "Y por ellos me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad." (Juan 17:19)

Usted me preguntaría: "¿Qué hacer para que el llamado esté cada día más limpio?". Y yo respondo:

Conservar a los hijos en la fe

Conservar a los hijos en la fe es una tarea ardua que demuestra el buen testimonio del llamado. A veces, queremos que algunos incluso salgan de nuestra vida, pero son los que tratan nuestro carácter. Nuestro llamado es conservar los pasos de esos hijos y edificarlos en la ruta del Reino, sabiendo que durante la caminata algunos van a salir y volver, y otros no volverán. Y es en esa hora que muchos líderes sienten como si la voz profética de ellos no tuviera poder o validez. ¡Pero eso no es verdad!

No coloque su foco en los resultados negativos, pues a pesar de las angustias, en el liderazgo, tenemos más motivos para celebrar que para entristecerse. "Porque todavía sois carnales; pues, habiendo entre vosotros envidia, contiendas y disensiones, no sois carnales, y no andáis según los hombres? Porque, diciendo uno: Yo soy de Pablo; y otro: Yo de Apolo; ¿Acaso no sois carnales? Pues, ¿quién es Pablo, y quién es Apolo, sino ministros por los que creció, y conforme a lo que el Señor dio a cada uno? Yo planté, Apolo regó; pero Dios dio el crecimiento. Por eso, ni lo que planta es algo, ni lo que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Pero el que planta y el que riega son uno; pero cada uno recibirá su galardón según su trabajo. Porque nosotros somos cooperadores de Dios; vosotros sois la tierra de Dios y el edificio de Dios. "(1 Corintios 3: 3-9)

Dar buen testimonio a los que nos siguen

Nuestro enfoque es Jesús y el testimonio de nuestro llamado es para tener una vida irreprochable ante Dios y los hombres. Sin embargo, en algunas situaciones dejamos que el viejo hombre asuma el lugar de Jesús y comprometa nuestra esencia de Reino. Mortificar al viejo hombre con sus pasiones no es fácil, pero debemos revestirnos de poder y autoridad, conservando la vida de Cristo Jesús en nuestro carácter para no caer en el lazo del maligno.

Nuestro testimonio siempre debe crucificar la carne con sus pasiones para que la vida de Dios se manifieste en nosotros. “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,  y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Colosenses 3:5-10)  "Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos mas al pecado." (Romanos 6: 6)

Si nuestro buen testimonio se mantiene de pie, tendremos la vida de Dios instalada en nuestro carácter. Garantizamos una vida nueva para las personas que nos siguen por el buen ejemplo de la vida de Jesús que estamos disfrutando. Por supuesto que tenemos nuestras luchas, nuestra humanidad nunca será escondido en el rincón del alma, pero protegida en la sombra de la Cruz. Estamos revestidos en el nuevo hombre y eso es lo que importa en la dirección de aquellos que nos oyen y obedecen a la Palabra.

Somos transformados por el poder del nombre de Jesús y no podemos negociar, ya que decidimos ponernos la ropa nueva para un testimonio vivo de nuestro llamado, como dice la Palabra: “Si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4: 21-24)

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Plano de Leitura Bíblica

15 Jul
1 Samuel 29 e 30
Jeremias 5
Mateus 16
16 Jul
1 Samuel 31
Jeremias 6
Mateus 17
17 Jul
2 Samuel 1
Jeremias 7
Mateus 18
18 Jul
2 Samuel 2
Jeremias 8
Mateus 19
19 Jul
2 Samuel 3
Jeremias 9
Mateus 20
20 Jul
2 Samuel 4 e 5
Jeremias 10
Mateus 21
21 Jul
2 Samuel 6
Jeremias 11
Mateus 22