"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." (2 Corintios 5:17)

La semana pasada aprendimos un poco sobre cuál debe ser nuestra postura como hijos de Dios que tienen el entendimiento de apoderarse del Nuevo Nacimiento. Hemos sido creados para la alabanza de su gloria, por lo tanto, es necesario conservar una identidad que sea acorde con la de Cristo y no una identidad fuera de la ética moral y espiritual.

Dando continuidad al estudio, vamos a estudiar otros puntos importantes para conservar nuestra identidad en Cristo Jesús, sabiendo que la Biblia no cambiará ni cambiará su doctrina por el espíritu de este siglo.

2. Creados por Dios

¡El poder de crear de nuestro Dios es maravilloso! "He aquí que hago todas las cosas." Siempre ha sido así. En el comienzo creó Dios los Cielos y la Tierra... Al principio, Dios hizo nuevos comienzos.

El nuevo comienzo es saber que todo estaba en el plano divino. ¡Dios creó! El Génesis es la visión correcta de que todo vino de un principio. Él creó todo hasta llegar a la perfección de la Creación, el hombre.

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo. Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno. Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero. Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día cuarto. Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. Y fue la tarde y la mañana el día quinto. Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto."(Génesis 1)

3. Creados en el Espíritu

Todos son hechos por la Palabra y nosotros somos obras de sus manos. El Espíritu Santo tiene el poder de generar, de hacer de nuevo. Sin él nada de lo que se hizo fue hecho. El mundo también fue creado. Y porque fuimos creados en el Espíritu, en Él somos renovados para vivir nuevos comienzos, experimentando así las promesas del Padre.

Podemos celebrar el privilegio de poder comenzar y, de nuevo, y todas las veces que sean necesarias formado en nosotros la medida del varón perfecto. ¡Somos un propósito de vida! Vivir la vida abundante que Jesús nos ha dado es la propuesta de los que, de hecho, son llamados a Nuevos comienzos, de aquellos que entienden el poder de apoderarse del Nuevo Nacimiento.

Que podamos proseguir, día tras día, buscando ser una persona transformada por Dios y para Dios, porque un nuevo tiempo ha llegado sobre nosotros. La única cosa que necesitamos hacer es darnos la oportunidad de empezar de nuevo.

Continuará...

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Plano de Leitura Bíblica

14 Out
2 Crônicas 3 e 4
Ezequiel 40
João 6
15 Out
2 Crônicas 5 e 6
Ezequiel 41
João 7
16 Out
2 Crônicas 7
Ezequiel 42
João 8
17 Out
2 Crônicas 8
Ezequiel 43
João 9 e 10
18 Out
2 Crônicas 9
Ezequiel 44
João 11
19 Out
2 Crônicas 10 e 11
Ezequiel 45
João 12
20 Out
2 Crônicas 12 e 13
Ezequiel 46
João 13 e 14