“Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz" (Efesios 4: 1-3)

“Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé." (Josué 1: 5)

El hombre de Dios que no negocia el llamado que recibió es aquel que entiende que se ha vuelto digno por la misericordia y la compasión del Padre y, aun así, se mantiene en humildad y mansedumbre, tratando al otro con respeto y no ostentando la posición que otros ocupan en el Reino.

Usted necesita estar convencido de quién usted es. Esta verdad necesita entrar en su alma para que usted no se pierda en medio del proceso. Bajo la convicción de quien eres en Dios, nadie podrá detenerlo todos los días de tu vida.

Algunas actitudes son imprescindibles para que nos mantengamos firmes y sin negociar nuestro llamado. La principal de ellas es perseverar en oración y ayuno, y en la lectura de la Palabra, manteniéndonos firmes en el amor del Padre.

Vimos en los estudios anteriores que son necesarias ciertas actitudes para ejercer el llamado como: Trabajar el llamado, vencer sentimientos y, en esta parte final, vamos a aprender sobre:

3. Mantener la santidad en el llamado

Necesitamos vigilar, porque lo que puede destruir una vida es el espíritu de inmoralidad. "Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca." (1 Corintios 6:18)

Observe cómo algunas personas tienen visitas terribles a ese nivel. Y quien esconde sus debilidades en esa área, vemos como se deteriora, muriendo poco a poco, sumido en ese pecado devastador.

Y si crees que estoy exagerando, es sólo mirar la vida de personas que se contaminan y podemos luego  ver cómo están. De la misma manera, vea la historia de aquellos que deciden permanecer santos y caminar en santidad.

Los que están en pecado siempre buscan varios argumentos para justificar sus errores y nosotros no podemos tratar de forma dócil y gentil esas situaciones en el equipo. Por el contrario, debemos tratar con seriedad, hacer pactos de santidad para que las personas que entran bajo nuestra cobertura no sean abusadas.

Usted, como hombre y mujer nacidos de nuevo, debe ser ejemplo para decir no al pecado y a la tentación, no permitiendo que eso afecte su vida, su integridad en el llamado que el Señor le ha confiado. Recordando siempre que su llamado no debe ser negociado por nada, principalmente por la inmoralidad.

El llamado a su vida es vivir en santidad. Cualquier persona puede ser destruida cuando el pecado entra en su alma, independientemente del nivel que esta tenga. Es como si nada hubiera pasado en la vida del creyente, aun cuando ha vivido experiencias con Dios. El pecado simplemente aparta al creyente de Dios. Estas situaciones manchan la vida y el ministerio.

Pague un precio por su llamado preservándose en integridad. No confíe en sus sentimientos. No juegue, porque hombre y mujer poseen atractivos naturales, pero nosotros fuimos llamados a la santidad y para ser innegociables en el llamado que recibimos del Padre.

Como la Novia de Cristo, no debemos ni tocar ni permitirnos ser tocados a través de relaciones inmundas. La Biblia muestra que el territorio que Dios nos entregó no debe ser negociado. Jesús nunca negoció a su novia con el adversario.

Usted necesita recibir la marca de la santidad, pues ella hace que su vida y su ministerio estén respaldados. Es verdad que no es fácil mantener la integridad en el llamado, pero lo que producirá el éxito en su vida y en su equipo es el hecho de que usted prohíba que el espíritu de inmoralidad entre en su territorio. Usted debe cuidar de la Novia del Cordero de modo que en nada Ella sea defraudada.

Es posible que no tenga idea de las pruebas que esperan en este tiempo. Y estas pruebas ciertamente vendrán para que usted sepa cuál es el tipo de carácter que posee. Aunque lleves muchas flechas, puedes vencerlas en la autoridad del nombre de Jesús. Usted nació de nuevo y, si decide, puede vivir en santidad.

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Plano de Leitura Bíblica

10 Dez
Jó 12
Naum 1 e 2
Tiago 5
11 Dez
Jó 13
Naum 3
I Pedro 1
12 Dez
Jó 14
Habacuque 1
I Pedro 2
13 Dez
Jó 15
Habacuque 2
I Pedro 3 a 5
14 Dez
Jó 16 e 17
Habacuque 3
II Pedro 1 e 2
15 Dez
Jó 18 e 19
Sofonias 1
II Pedro 3
16 Dez
Jó 20
Sofonias 2
I João 1 e 2