"Vosotros os he enseñado estatutos y juicios, como me mandó el Señor mi Dios; para que así hagáis en medio de la tierra a la que habéis heredado. Guardadlos pues, y cumpláis, porque eso será vuestra sabiduría y vuestro entendimiento ante los ojos de los pueblos, que oirán todos estos estatutos, y dirán: Este gran pueblo es nación sabia y entendida. Pues, ¿qué nación hay tan grande, que tenga dioses tan llegados como el Señor nuestro Dios, todas las veces que lo invocamos? ¿Y qué nación hay tan grande, que tenga estatutos y juicios tan justos como toda esta ley que hoy pongo ante vosotros? Tan sólo te guarde a ti mismo, y guarda bien tu alma, que no te olvides de aquellas cosas que tus ojos han visto, y no se apartan de tu corazón todos los días de tu vida; y las harás saber a tus hijos, ya los hijos de tus hijos”. (Deuteronomio 4: 3-10)

Jesús ejerció con excelencia su ministerio de Maestro y Él ama enseñar. Él probó eso en toda su historia de vida, muerte y resurrección. Él es la prueba fiel del testimonio de que todo enviado de Dios tiene un objetivo. Hoy nuestro objetivo debe ser el de quitar la falsa enseñanza que obstruye la fe genuina y la deja inoperante.

Jesús no quiere que nadie se pierda por el Camino, quiere, en verdad, que todos vuelvan a ser propiedad exclusiva de Dios. Él nos da una señal en Juan 20: 29b, "Bienaventurados los que no vieron y creyeron."

Jesús siempre ha trabajado para reeducar e instruir acerca de qué hacer; en ningún momento cayó en contradicción, como Deuteronomio 4: 3-10, descrito arriba, y Proverbios 3: 21-23. "Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos: guarda la verdadera sabiduría y el buen siso; porque serán vida para tu alma, y ​​adorno a tu cuello. Entonces andarás confiado en tu camino, y tu pie no tropezará.

La preocupación del Señor en darnos lo mejor de firma ordenada desde la tierna infancia. "Enseña (educa) al niño en el camino en que debe andar; y hasta cuando fuere viejo no se apartará de él. "(Proverbios 22: 6).

La orden es que seamos el ejemplo en esa enseñanza. De lo contrario, no podemos enseñar el camino con propiedad. Es por eso que muchos se desvían, ellos ven que el discipulador no es el ejemplo que debería ser, no practica lo que habla y enseña.

Respeto - reverencia y obediencia

Practicar lo que se habla, comprendiendo lo que es inculcar respeto, es muy importante en el discipulado. El diccionario traduce la palabra respeto como acto o efecto de respetar; sentimiento que lleva a tratar a alguien o algo con gran atención; profunda reverencia; la disposición del espíritu que hace ceder a los sentimientos, a los deseos de alguien; tolerancia; consideración; reverencia; la obediencia; acatamiento y sumisión.

Daniel 11:37 dice: "Y no tendrá respeto (reverencia), a los dioses de sus padres, ni tendrá respeto (gran atención) al amor de las mujeres, ni a cualquier dios, porque sobre todo se engrandecerá.

Dios debe ser engrandecido con todo lo que hacemos. Cuando esto no ocurre, otros dioses son reverenciados. En Deuteronomio 6: 1-9, Dios nos habla por medio del patriarca Moisés y nos advierte que sus mandamientos, estatutos, y juicios, son para ser enseñados y practicados. Por lo tanto, sea cual sea el lugar donde estemos, debemos temer y respetar al Señor. Nuestro temor debe generar disciplina en nuestros descendientes.

Obedecer nos trae muchos beneficios, entre ellos la prolongación de nuestros días de vida en la Tierra, y también nos hace exitosos, y permite que nos multipliquemos en la excelencia que el Señor tiene para nosotros. Hay una regla para los hijos de Dios que es oír y obedecer al Único Señor.

El amor dispensado a Dios debe ser superior al amor por una mujer o por un hombre, pues ese nivel de relación involucra cuerpo, alma y espíritu, para que una consagración total. El amor no puede ser parcial. Sin embargo, para con Dios, esa participación debe ser superior, a punto de ser tan contundente en su alma que lo induce normalmente a imprimirlos también en el alma de sus descendientes.

Marque la vida de sus discípulos con reverencia y obediencia, con el ejemplo de una vida que sigue los principios de Dios y que vive de acuerdo con su voluntad y no por la voluntad propia.

Por medio del Rey Salomón, en Proverbios 9:10, Dios nos enseña que el temor del Señor es el principio del principio, del camino, para obtener sabiduría, conocimiento y prudencia.

El consejo de Dios es que se practique todo lo que es santo, honesto, justo, puro, amable, de buena fama, en que hay virtud y alabanza. "Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo que es honesto, todo lo que es justo, todo lo que es puro, todo lo que es bueno, todo lo que es de buena fama, si hay alguna virtud, y si hay alguna alabanza, en eso piensan. Lo que también habéis aprendido, y recibisteis, y oísteis, y habéis visto en mí, eso lo hice; y el Dios de paz será con vosotros. "  (Filipenses 4: 8,9)

 

Continuará…

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Plano de Leitura Bíblica

10 Dez
Jó 12
Naum 1 e 2
Tiago 5
11 Dez
Jó 13
Naum 3
I Pedro 1
12 Dez
Jó 14
Habacuque 1
I Pedro 2
13 Dez
Jó 15
Habacuque 2
I Pedro 3 a 5
14 Dez
Jó 16 e 17
Habacuque 3
II Pedro 1 e 2
15 Dez
Jó 18 e 19
Sofonias 1
II Pedro 3
16 Dez
Jó 20
Sofonias 2
I João 1 e 2