“Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz." (Efesios 4: 1-3)

“Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé."   (Josué 1: 5)

El hombre de Dios que no negocia el llamado que recibió es aquel que entiende que se ha vuelto digno por la misericordia y la compasión del Padre, y aun así se mantiene en humildad y mansedumbre, tratando a los demás con respeto y no ostentando la posición que el otro ocupa en el Reino.

Usted necesita estar convencido de quién usted es. Esta verdad necesita entrar en su alma para que usted no se pierda en el medio del proceso. Bajo la convicción de quien eres en Dios, nadie podrá detenerte todos los días de tu vida.

Algunas actitudes son imprescindibles para que nos mantengamos firmes y sin negociar nuestro llamado, y la principal de ellas es perseverar en oración y ayuno, y en la lectura de la Palabra, manteniéndonos firmes en el amor del Padre.

Sabemos que muchos dentro de casa nunca fueron besados ​​y abrazados por sus padres biológicos. Por el contrario, fueron golpeados, rechazados, pero nunca recibieron el cariño de los padres, ni siquiera por solicitud. No tuvieron el privilegio de recibir ese lazo de cariño paterno tan importante.

¿Y usted puede estar pensando qué todo tiene que ver con no negociar el llamado? Tiene todo que ver. La falta de amor del padre biológico, el hecho de no sentirse amado y protegido, puede hacer que fácilmente negocie el llamado que recibió de su Padre celestial. Una oración no atendida puede ser considerada como falta de atención y de amor por parte de Dios, lo que no es verdad.

Como hijos de Dios y como quien tiene un llamado de la parte de Él, necesitamos saber vivir con equilibrio. Dios es un Dios de relación y, a diferencia de los padres biológicos, no va a atender todo lo que pedimos, porque sabe cuándo lo que queremos será o no bueno para nosotros. Jesús dijo: "¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O, si le pide pescado, le dará por pez una serpiente? " (Lucas 11:11)

¿Cuántos hijos que, a causa de un desenfreno en la relación con los padres, entraron en áreas totalmente pervertidas y se olvidaron de la alianza que tenían con Dios? Sabemos que muchos desenfrenos del alma son resultados de la educación que trajimos de nuestra casa.

Dios quiere curarnos

Dios quiere sanarnos para vivir el llamado que Él tiene para nosotros, sin negociaciones. Dios no tiene placer en hijos mentirosos, compulsivos, criminales, prostitutos, desequilibrados ... Pero esas son situaciones que forman parte del carácter de tantos que están en la Iglesia, algunas de ellas incluso heredadas de los padres biológicos.

Es tiempo de mirar dentro de nosotros y cuidar de nuestra alma. Y para los casados ​​y que tienen hijos, miren dentro de sí y busquen ser sanados no sólo por ellos, sino por la familia también. La familia debe formar parte de la esencia de todo hombre que nació de nuevo y que entiende cuál es su principal llamado.

Cuando entendemos el poder del llamado que recibimos, no lo negociamos ni permitimos que otros pongan duda en nuestro corazón sobre lo que el Señor tiene para nosotros. Y aquí abro un paréntesis: No abra su vida para tener relación con personas que sólo generan dudas y temores en usted. Ellas pueden entorpecer el proceso de Dios en su dirección.

Recuerde que solamente Yeshua tiene condiciones de reorganizar las emociones del hombre y colocarlo en puntos estratégicos y auténticos de relaciones saludables. Hay personas que todo lo que quieren es ponernos en riesgo ante nuestro llamado.

Yeshua quiere tocar su vida, porque Él conoce cada parte de su historia. Él quiere darle un nuevo corazón para que, hasta usted mismo, sea sorprendido por el cambio que invadirá su vida. Todas las personas que tienen un verdadero encuentro con Dios tienen motivos para sonreír, para cambiar su historia y cumplir su llamado.

Usted es llamado a una misión específica: Ejercer el sacerdocio en todas las áreas de su vida y tocar su generación. Su vida, de acuerdo con el llamado del Padre, hará que usted vea a sus hijos, nietos y bisnietos ministrando, adorando el nombre del Señor y declarando el poder de ese Dios magnífico.

¡Su descendencia será poderosa! Esta es la realidad de quien es sanado por Dios para vivir su llamado, sin negociaciones. Y, para eso, usted aprenderá algunas actitudes que necesita tener, en el próximo estudio.

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Plano de Leitura Bíblica

10 Dez
Jó 12
Naum 1 e 2
Tiago 5
11 Dez
Jó 13
Naum 3
I Pedro 1
12 Dez
Jó 14
Habacuque 1
I Pedro 2
13 Dez
Jó 15
Habacuque 2
I Pedro 3 a 5
14 Dez
Jó 16 e 17
Habacuque 3
II Pedro 1 e 2
15 Dez
Jó 18 e 19
Sofonias 1
II Pedro 3
16 Dez
Jó 20
Sofonias 2
I João 1 e 2