"... y en ti serán benditas todas las familias de la tierra." (Génesis 12: 3)

Abraham no fue un hombre con buenas referencias de familia, sin embargo, Dios le dio la promesa de que tendría una familia bendecida, desde el momento en que el propio Señor cambiaría toda su historia. El territorio de Abram implicaba su identidad. Dios lo sacó de su tierra y dio nombre a su nuevo territorio: Canaán, tierra que fluye leche y miel.

Ir a Canaán representaba desligarse de todo lo que se tratara de su antiguo pueblo como la idolatría, poligamia, paganismo, politeísmo, etc. La Biblia dice que, al llegar a Canaán, Abram tuvo que vencer a los cananeos para tomar posesión de la tierra. Nadie sobrevive en el Reino sosteniendo el territorio, la herencia, las costumbres y la cultura del pasado.

La primera cosa que el Señor cambia en nuestra vida es nuestro interior. Observe cómo su interior ha cambiado, como su contexto geográfico es otro en todos los aspectos. Dios se movió en nuestro territorio físico y luego se movió en nuestro territorio espiritual. Los lugares que frecuentamos hoy nada tienen que ver con los lugares que frecuentábamos en el pasado.

El mejor lugar de la Tierra es el centro de la voluntad de Dios. No hay territorio que lo satisfaga si usted no está en el centro de la voluntad del Padre. Es en el centro de su voluntad que nos sentimos plenos. Dios nos da geografías por herencia y también para probarnos. Hay territorios que Dios nos da para probarnos para ver si los confundimos con nuestra herencia.

Dios no quiere que andemos confundidos, deseando la tierra que no es nuestra, ni anhelando aquello que no es nuestro. Establecer la conquista que Él nos entregó ya es un trabajo demasiado difícil, imagina hacer la conquista en territorio ajeno.

Dios no es deshonesto en nuestros cambios territoriales. Cuando esto sucede, es para llevarnos a Canaán. Aunque encontramos a los cananeos, la tierra es nuestra por herencia. Sostenga la promesa que le pertenece a usted, venza a los cananeos y conquiste su Canaán.

LA CONQUISTA DE UNA FAMILIA

La familia que Dios le dio a Abraham era infinitamente mejor que la familia anterior que tenía. La historia de la familia de Abram era terrible. Ahora, preste atención, pues si usted no entiende el cambio, puede precipitarse en el camino, en la tierra de la prueba, y traer maldición para sí. Abram trajo maldición de la tierra que no le pertenecía a él.

No podemos confundir el llamado. El llamado a Abraham era de una familia perfecta entre él, Sara e Isaac. De esa familia, saldría la promesa para la descendencia. Pero la alteración geográfica robó el plan de la familia perfecta.

Mira lo que dice en el libro de Isaías: "¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, ¡añadiendo pecado a pecado! Que se apartan para descender a Egipto, y no han preguntado de mi boca; para fortalecerse con la fuerza de Faraón, y poner su esperanza en la sombra de Egipto. Pero la fuerza de Faraón se os cambiará en vergüenza, y el amparo en la sombra de Egipto en confusión. Cuando estén sus príncipes en Zoán, y sus embajadores lleguen a Hanes, todos se avergonzarán del pueblo que no les aprovecha, ni los socorre, ni les trae provecho; antes les será para vergüenza y aun para oprobio.” (Isaías 30: 1-5)

Necesitamos tener un pacto afirmado en la Roca con el cónyuge, amar a la familia y no distraernos con las tentaciones. Somos una solo familia, y ​​nuestro placer debe estar en servir el uno al otro, obedeciendo la Palabra de Dios dentro de casa para tener una familia que disfrute de una relación saludable. Dios quiere restaurar nuestra identidad de familia.

La descendencia sólo recibirá legado si hay pacto. Los hijos sólo se sentirán seguros cuando haya pacto entre los padres. Se permite el nacimiento de una descendencia por el pacto con hijos generados en la conciencia de que están seguros en la casa del padre y que tendrán el mismo sentimiento en la Casa del Padre, que es Dios.

UN NUEVO CONCEPTO DE SI MISMO

¿Cuál es el concepto que tienes de ti mismo? De vez en cuando, somos traicionados en el alma y empezamos a hablar de nosotros cosas que no son verdades, pero el alma quiere que creamos en esas mentiras.

Necesitamos tener gobierno sobre del alma, ordenarle que entre en línea con lo que la Palabra dice que somos en Cristo. No podemos dejar que el alma nos gobierne, pues quien debe gobernarnos es el Espíritu de Dios. Nuestro auto concepto es muy importante para los que están a nuestro alrededor.

El orden de Dios es para dirigir nuestra mirada hacia adelante y quitar los ojos del pasado, pues el pasado no es nuestra referencia. Mírate y mira quién eras y quién eres ahora, y toma conciencia en Dios de quién eres ahora.

No debemos andar como ebrios en el mundo espiritual. Es como el mentiroso que cree que todo el mundo es mentiroso, así como todas las personas que se prostituyen ven a las personas con los ojos de la prostitución. Estos desvíos del alma no caben más para quien nació de nuevo. Nuestros anhelos deben estar en Cristo, así pasaremos a ver a las personas a través de los ojos de Él.

Cuando Abram no tenía un nuevo concepto de quién era, entregó a Sarai, su mujer, a un hombre extraño. Por falta de entendimiento de quien él era, Abram cometió un gran error, pero cuando entendió quién era, todo tomó una nueva forma en su vida.

Mientras usted no sabe quién es, caminará al azar. Cuando usted entiende que es príncipe y que fue llamado para ejecutar las órdenes dadas por el Rey, entonces cumplirá el propósito de Dios.

Dios ha escogido este tiempo para decirle que su familia y el concepto de quién es usted es necesario para ser cambiado para que la identidad sea engendrada.

El Señor quiere que miremos al pasado pero no con el fin de retroceder sino para ver que no fuimos marcados por las heridas de antaño. Cree en el territorio que Él te ha entregado y vive en la Tierra con una familia bendecida.

Visualizações: 34

Plano de Leitura Bíblica

10 Dez
Jó 12
Naum 1 e 2
Tiago 5
11 Dez
Jó 13
Naum 3
I Pedro 1
12 Dez
Jó 14
Habacuque 1
I Pedro 2
13 Dez
Jó 15
Habacuque 2
I Pedro 3 a 5
14 Dez
Jó 16 e 17
Habacuque 3
II Pedro 1 e 2
15 Dez
Jó 18 e 19
Sofonias 1
II Pedro 3
16 Dez
Jó 20
Sofonias 2
I João 1 e 2